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Durante terapia o los talleres que ofrecemos vemos como parejas hablan de que los problemas del matrimonio se basan en la poca intimidad, poca creatividad, o la frecuencia.
Muestran una molestia tal que comienzan a culpar a la pareja del deterioro de la relación por haberse apagado la llama de la pasión. Pero tal es la sorpresa cuando los educamos que ¡el problema no está en la cama, sino en el camino hacia ella! Ahora bien, qué puede hacer que ese camino hacia la cama arruine lo que puede convertirse en un encuentro de “fuegos artificiales”: * Discusiones constantes o mañaneras * Cansancio por la poca ninguna cooperación en el hogar * Fobia al Síndrome del Conejo * Pérdida del romanticismo * Insultos y comparaciones Esto lleva a que se pierda el deseo de los encuentros románticos y hace que se sustituya el tiempo de la intimidad por la computadora (Facebook, My Space, etc.), las amistades, excusas (no me siento bien), llevando todo a la monotonía y creando un terreno minado hacia la cama. Para evitar esto debemos retornar a la Palabra de Dios en Proverbios 5:15-19 donde nos deja saber que nos alegremos, compartamos, y nos recreemos en nuestro amor siempre. Eso quiere decir que para poder hacer esto, debemos recordar que los varones son llamados a cuidar y sustentar a sus esposas como Cristo a la iglesia y amarlas (Ef. 5:25 y 28-29) Al igual la mujer es llamada a ser sabia para así edificar la casa (Prov. 14:1) Pero ambos deben recordar el trabajar en equipo para poder así cumplir con los quehaceres del hogar y tener tiempo para ir caminado juntos en amor y pasión y subirse nuevamente de la forma correcta a la cama hasta que la muerte los separe.
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